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Impacto de 2 meteoritos revela la estructura de Marte y encuentra signos de actividad volcánica

Como si fuera una ecografía, los científicos han usado las ondas sísmicas propagadas por dos martemotos debidos al impacto de meteoritos logran estudiar su corteza


Marte es un planeta extraño. Extraño por su cercanía y extraño porque, a pesar de ello, es muy diferente a nosotros. En lugar de océanos y selvas llenas de vida, Marte es un erial de regolito, un desierto cuya capa más superficial ha adoptado ese característico color rojo. ¿A qué se debe esta diferencia? Porque sabemos con bastante certeza que hubo un momento en que Marte y la Tierra no eran tan diferentes. La clave, hasta donde sabemos, está en el campo magnético del planeta, que era capaz de protegerle de la radiación. Este campo se produce por las corrientes de hierro y níquel, como si fueran la dínamo de una bicicleta y, por lo visto, en algún momento perdieron su brío, debilitándose el campo magnético hasta dejar Marte tal y como lo conocemos. Unos nuevos artículos han podido dar algunos pasos más en esta dirección, revelando la estructura de la corteza marciana y algunos signos de actividad volcánica más reciente de lo que pensábamos. ¿Sigue vivo Marte?

Imagina poder hacerle una ecografía a un planeta, poner en su vientre rocoso una sonda y reconstruir sus profundidades mediante ondas que se propagan por él. Es cierto que no podemos hacerlo así exactamente, no tenemos un ecógrafo con tales proporciones, pero hay alternativas. Porque, si lo que queremos es una ecografía a gran escala, lo que necesitamos son ondas muy potentes que reboten en sus estructuras internas y podemos aprovechar las que nos da la propia naturaleza: los terremotos. O, como algunos han empezado a llamarles: los martemotos.

La sonda

Tenemos las ondas, pero con qué podemos recibirlas. Aquí, en la Tierra, contamos con muchísimos sismómetros que nos permiten comparar sus registros y obtener una gran resolución de las ondas que se propagan por las capas de nuestro planeta. Por desgracia, en Marte no tenemos tantos, y han hecho falta nuevos métodos para exprimir lo máximo a partir del único sismómetro implicado en estos estudios. Este se encuentra en la sonda de la NASA InSight, que amartizó en 2018.

Desde entonces, sus sismómetro SEIS ha registrado más de 1300 terremotos, pero todas las ondas captadas eran de un tipo que, por simplificarlo así, se propaga en profundidad. Esto nos puede proporcionar cierta información sobre los cambios que hay en las propiedades mecánicas de Marte a medida que profundizamos y, por lo tanto, el límite de sus capas (corteza, manto y núcleo). Sin embargo, los expertos llevaban tiempo esperando registrar otro tipo de ondas, las superficiales, que como su nombre ya sugiere, se desplazan por la capa más externa, revelando información sobre la corteza circundante, y no solo de la que hay inmediatamente bajo el sismómetro.

Dos meteoritos

Por suerte, estas ondas superficiales llegaron, y no una, sino dos veces. La primera fue el 24 de diciembre de 2021 y, tras registrarlo, los investigadores buscaron entre las imágenes tomadas por la Mars Reconnaissance Orbiter, si había algún cambio reciente. Encontraron, para su sorpresa, un cráter de 130 metros de diámetro a 3.500 kilómetros de la sonda InSight. Posiblemente, este fue el origen del terremoto. A principios de este año registraron más ondas superficiales, esta vez por un segundo meteorito que dejó su cráter a 7.500 kilómetros.

Según han dicho los propios investigadores, tras analizar estos dos martemotos, han podido deducir que “en promedio, la corteza marciana entre los lugares de impacto y el sismómetro de InSight tiene una estructura muy uniforme y una alta densidad. Sin embargo, justo debajo del módulo de aterrizaje, los investigadores habían detectado previamente tres capas de corteza que implicaban una densidad menor”. Esto, junto con la rápida velocidad a la que parecen haberse propagado las ondas, hace pensar que entre los cráteres y la sonda hay una gran cantidad de roca volcánica, lo cual explicaría por qué estas ondas parecen haber avanzado más rápido de lo que los expertos esperaban.

Está vivo

Sin embargo, las novedades no terminan aquí. Apenas unos meses después, en mayo de este año, tuvo lugar el mayor martemoto registrado hasta la fecha. Alcanzó una la magnitud 5. Por otro lado, algunos de los sismos captados implican ondas de baja frecuencia con unas características que las delatan como potencialmente originadas por el magma bajo la corteza marciana. Estos temblores parecen provenir de parte interna del Cerberus Fossae y podrían estar contribuyendo a dar forma a la superficie marciana, formando grietas paralelas. Esto encaja con imágenes de la zona, donde puede verse un polvo oscuro que podría deberse a actividad volcánica expulsada durante los últimos 50.000 años, lo cual es un suspiro en términos geológicos.

Todo esto nos ayuda a responder algunas de las preguntas que tenemos sobre Marte, pero despierta otras nuevas que tardaremos mucho en responder. Porque conocer mejor a nuestro hermano planetario, significa conocernos mejor a nosotros mismos y entender que lo que le sucedió a él tal vez pueda pasarnos a nosotros.